THE CREATIVE CORNER: MAURIX
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Para Maurix, el diseño no es solo un trabajo: es una forma de mirar y vivir el mundo. Cada color, forma y espacio le habla, y su creatividad no se queda en la pantalla: su piel también es un lienzo, lleno de historias, influencias y experimentación. Desde su estudio Treehauss en Madrid, ha dejado su sello en proyectos que combinan identidad, autenticidad y una mirada global, como el rebranding que acompañó a Jimmy Lion en 2023.
En esta edición de The Creative Corner, charlamos con él sobre las ciudades que le inspiran, el valor de los procesos creativos y la manera en que la pasión se convierte en legado, incluso en familia.
Soy autodidacta.
Mi pasión por el diseño nació del punk, los fanzines, los carteles y todo ese imaginario gráfico. El DIY fue mi punto de partida. Siempre me ha fascinado el diseño tradicional americano, su manera de cuidar el branding y la fuerza de sus mensajes. Intento transmitir esa energía en lo que hago.
Soy muy meticuloso con los procesos y los detalles, aunque el resultado parezca simple o busque esa sensación. Soy 100% capricornio.
Antes me obsesionaba el impacto del resultado final. Ahora disfruto más del proceso: la investigación, los colores, los paneles, encontrar el sentido de lo que haces. Cuando hay coherencia y estudio detrás, se nota. Vivimos rodeados de estímulos: cada día puedes ver mil diseños que te gustan, pero recordarás solo dos o tres. Ahí está el reto. Encontrar esa voz propia.
Va todo de la mano. Esa pasión juvenil me llevó a un estilo de vida que aún me acompaña. Podría hablar días sobre mis tatuajes (sobre todo de los peores) hay de todo: grandes piezas y grandes desastres. Pero me representan.
Lo que más tengo es tatuaje tradicional. Tengo el frontal entero, la espalda, piezas en brazos y piernas tatuados por Bara, que es un referente mundial. También llevo piezas de Dientes de Vampiro, Fvego, Rodrigo DC, Mario Prado, Juan Jiménez y muchos más.
Casi todos son de gente cercana, lo que los hace todavía más personales. Para mí, cada tatuaje tiene el mismo valor que un diseño: una decisión estética que habla de quién eres, de un momento, o de una idea que querías dejar marcada en tu piel. Al final, es otra forma de componer, solo que el soporte es distinto y envejece peor, jejeje.
Estudié Comunicación Audiovisual, centrado en vídeo y grafismo, pero ya estaba muy conectado a la escena underground. Mi tesis fue sobre el deconstructivismo gráfico y David Carson (diseñador gráfico visionario que ha trabajado con Nike, Pepsi, Ray-Ban y muchos más). Fue un antes y un después. Pensé: yo quiero hacer esto. Sus portadas para Raygun o Transworld Skateboarding eran pura fuerza.
Con los años, he aprendido a simplificar, a valorar el orden y la claridad. Intento que cada proyecto tenga su identidad y su propio ritmo. Aunque tengo una estructura de trabajo clara, cada cliente es distinto.
Soy muy extrovertido, y creo que la relación personal con el cliente cambia todo. No me considero una agencia, me gusta mantener ese trato directo. Muchas veces una buena charla te da más información que un briefing.
Ahora mismo estoy desarrollando la identidad y el packaging de una conservera premium, un proyecto grande y variado que me está obligando a explorar nuevos registros.
Mi relación con la marca viene de lejos. Primero como cliente, en la época más colorida e inicial. Luego Felipe y Álvaro (los fundadores) me pidieron diseñar un packaging especial que acompañó al producto durante años. Nos conectamos muy bien, y tiempo después me llamaron para el rebranding. Reconozco que al principio daba vértigo: llevaban muchos años con su león y tocarlo era un riesgo. El objetivo era madurar la marca sin perder su esencia.
Simplificamos el logotipo hasta hacerlo más versátil, fácil de integrar en todos los soportes. El resultado tiene más fuerza y presencia. Creo sinceramente que ha sido un éxito.
Ahora que eres padre, ¿cómo compartes ese mundo creativo con tu hijo?
La verdadera artista en casa es mi mujer: ilustradora, diseñadora y escritora. En casa hay mil materiales para pintar o moldear, aunque a veces nunca sabes qué funcionará.
Un día, limpiando, algo manchó a nuestro hijo… y acabó convirtiéndose en un tie-dye espectacular en mis Athletic Essentials de Jimmy Lion. Desde entonces, nos reímos mucho con eso.
A él le gusta pintar y empieza a interesarse por el color, pero no queremos forzarlo. La música es nuestro gran punto de unión: bailamos, cantamos y descubrimos cosas juntos.
Madrid ha cambiado, pero nosotros también. El de 2025 no es el mismo que el de 1999 cuando llegué, y eso está bien.
Hoy hay más energía, más cultura, más movimiento. Galerías, exposiciones, proyectos… La ciudad está viva.
No sé si he evolucionado bien o mal, pero he madurado como me ha tocado. Tengo la suerte de estar rodeado de artistas y creativos, y eso te mantiene despierto. Los años pasan rápido, pero no me quejo.
Beer Garden en Chamberí, El Gato en Malasaña, Hola Coffee en Lavapiés o Lagasca, Las Nieves y el Trafalgar.
La desaparecida Watdafac Gallery, Elba Benítez, La Casa Encendida, Swinton, Matadero o Colección SOLO suelen ser muy recurrentes. Pero sin duda… la calle.
¡En mi casa, siempre!
Soy vegetariano y CERO foodie, pero me encanta Invernadero, Barganzo, Numa, Vega, Noi, Parking Pizza y el arroz de verduras de Espiedo.
Birdcave Tattoo, True Love Tattoo, Trinidad en Pontevedra y deseando probar el estudio de Gony Zubizarreta.
Los Athletic Essentials, sin duda. Por su composición, forma y colorido. Con esto confirmo que me estoy volviendo viejo y aburrido.
Calidad, Tendencia y Solidez.
Thanks socks much for reading!